EL LENGÜICIDIO

Cuando aquel día le pregunté a mi ex mujer ¿Qué tal están los niños? y ella me contestó, a su vez, con otra interrogación ¿Y las niñas? ¿No preguntas por las niñas? supe que mi guerra particular contra el feminismo de género estaba perdida en aquella familia que un día, hace ya bastantes años, fundé junto con la mujer que, al otro lado del teléfono, esperaba una respuesta más que obvia. El lenguaje no sexista había entrado en la familia por medio de su madre y me pareció tan preocupante como cuando ella les exigía no beber coca cola o los obligaba a votar al PC, pues mi antigua pareja siempre ejerció una gran influencia sobre nuestros hijos, de manera que si aceptaban esa forma de interpretar el mundo, pronto serían extraños para mí y hablarían de esa manera incongruente y zafia que tienen los políticos de la izquierda y los grupos feministas, esa jerga híbrida y deforme que usan para visibilizar a las mujeres, de la misma manera que nunca tomaban coca cola y que siempre votaban al PC.

Me di cuenta, casi con espanto, que el mundo ya no sería igual, ni igualitario, como sucedió después del 11 S; en poco tiempo todos estaríamos imbuidos de esa ponzoña corrosiva y letal que nos obligaría uniformemente a cambiar las formas para modificar el fondo. Graso error, pues el fondo es el que cambia las formas por mucho que se empeñen las feministas en lo contrario. En un desatino histórico comenzaríamos primeramente por asesinar la lengua española, después acabaríamos con el sentido de igualdad cambiando las leyes y luego… Dios sólo sabe que nos ocurrirá luego.

De momento usaríamos de forma cotidiana la nueva lengua feminista, un galimatías inaudito que rompe con todos las reglas gramaticales y que según sus inventores/as visibiliza a las mujeres. Probablemente por el mismo mecanismo discriminatorio, del que se acusa al patriarcado, dejará de visibilizar a los hombres como sucede, por ejemplo, en el engendro “femicidio”, un palabro creado con la única intención de oponerse al término homicidio y visibilizar así a las mujeres, como la Media Luna Roja se creó con la premisa de no parecerse a la Cruz Roja cambiando, sencillamente, un símbolo por otro. (Este hecho es curioso, pues sólo el mundo musulmán vio en la cruz roja, de brazos simétricos, de esta organización una señal de cristianismo.)

Después de comprobar, horrorizado, que el “lenguaje no sexista” había entrado en mi familia supe que sería incomprendido para siempre, más incluso que cuando con un gran dolor me separé de ellos.

Miércoles, 23 de Abril de 2008 11:21 Autor: Tony Stark. ir.

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